Una factura vencida puede afectar la caja de una empresa mucho antes de convertirse en un problema judicial. Cuando los recordatorios no producen respuesta, conviene revisar de inmediato qué se facturó, cuándo venció el pago y si la documentación permite exigir la deuda. En Chile, una factura puede servir para una cobranza ejecutiva, pero no basta con que exista en el sistema: debe cumplir requisitos legales concretos.

¿Cuándo una factura está vencida?
La Ley N.º 19.983 establece, como regla general, que el saldo insoluto de una factura debe pagarse dentro de treinta días corridos desde su recepción. Puede existir un acuerdo excepcional por un plazo mayor, pero debe constar por escrito, cumplir las exigencias legales y no constituir un abuso para el acreedor. Si la factura no indica expresamente un plazo, se aplica el plazo legal de treinta días.
El vencimiento importa porque desde el primer día de mora o simple retardo se devenga el interés previsto por la ley. Además, permite determinar cuándo la obligación es actualmente exigible y desde qué fecha debe calcularse el plazo para ejercer la acción ejecutiva.
¿Qué significa que una factura tenga mérito ejecutivo?
El mérito ejecutivo permite iniciar un juicio de cobro basado en un título al que la ley reconoce fuerza suficiente, sin tener que comenzar necesariamente por un juicio declarativo más extenso. Esto no significa que el pago esté asegurado ni que el deudor quede sin defensas. El tribunal debe revisar los antecedentes y la contraparte puede oponer las excepciones que correspondan.
De acuerdo con la Ley N.º 19.983, la copia de la factura puede tener mérito ejecutivo cuando concurren, entre otros, estos requisitos:
- La factura no fue reclamada conforme al procedimiento legal.
- El pago es actualmente exigible y la acción de cobro no está prescrita.
- Consta la recepción de las mercaderías o servicios, o transcurrió el plazo legal sin reclamo.
- La factura se pone en conocimiento del obligado mediante notificación judicial y no se formula oportunamente una alegación de falsificación, o esta es rechazada.
En las facturas electrónicas, el receptor puede reclamar su contenido o la falta total o parcial de entrega de las mercaderías o prestación de los servicios dentro de ocho días corridos desde su recepción. Si transcurre ese plazo sin reclamo, la factura se tiene por irrevocablemente aceptada en los términos de la ley y puede quedar en condiciones de ser cedida y de contar con mérito ejecutivo.
Documentos que conviene reunir antes de cobrar
Una cobranza bien preparada no se limita a descargar el documento tributario. Es necesario reconstruir la operación y anticipar las objeciones que podría plantear el deudor. Según el caso, conviene reunir:
- Factura electrónica, fecha de recepción y estado de aceptación o reclamo en el SII.
- Contrato, orden de compra, cotización aceptada o correos que acrediten el encargo.
- Guías de despacho, actas de entrega, informes o respaldos de los servicios prestados.
- Detalle de pagos parciales, notas de crédito y comunicaciones de cobranza.
- Datos actualizados del deudor y antecedentes sobre bienes o actividad económica.
Esta revisión también permite detectar diferencias entre el monto facturado y la obligación realmente exigible. Si existió un reclamo oportuno, una nota de crédito, un acuerdo de pago o una controversia sobre el servicio, la estrategia puede cambiar. Para empresas que necesitan ordenar contratos y respaldos comerciales, nuestra área de asesoría a empresas aborda estas materias preventivas.
¿Cuánto tiempo hay para iniciar la cobranza judicial?
La acción ejecutiva para cobrar el crédito consignado en la copia de la factura prescribe en un año contado desde su vencimiento. Cuando se pactaron vencimientos parciales, el plazo corre separadamente respecto de cada uno. Por eso, dejar pasar meses en intercambios informales puede reducir de forma importante el margen para usar esta vía.
El transcurso del año no debe evaluarse de manera aislada: pueden existir actuaciones con efectos jurídicos o alternativas de cobro que dependen de los antecedentes. Sin embargo, esperar hasta el límite aumenta el riesgo de errores de cálculo, problemas de notificación o pérdida de información útil.
Cobranza extrajudicial o demanda: ¿qué conviene?
Una gestión extrajudicial clara puede ser útil cuando el deudor reconoce la obligación y existe una posibilidad real de pago. Debe indicar el origen de la deuda, el monto, el vencimiento y un canal formal de respuesta. Si se negocia un calendario, es recomendable dejar por escrito sus condiciones y las consecuencias del incumplimiento.
La demanda puede ser necesaria cuando no hay respuesta, se desconoce la deuda, existe riesgo patrimonial o el plazo de prescripción está próximo. Antes de presentarla, deben revisarse la competencia del tribunal, la legitimación del acreedor, la notificación y los requisitos del título. Nuestra sección de gestión de deudas explica otras alternativas vinculadas a cobranzas y defensas judiciales.
Errores frecuentes al cobrar facturas impagas
Confiar sólo en la factura
Aunque el documento tenga importancia tributaria y comercial, los respaldos de entrega o prestación ayudan a enfrentar reclamos y a explicar con precisión el negocio subyacente.
No revisar pagos y notas de crédito
Demandar una suma que no descuenta abonos o modificaciones puede debilitar el cobro, aumentar costos y generar una defensa evitable.
Esperar indefinidamente una promesa
Los compromisos informales no deben ocultar el vencimiento ni el plazo de la acción. Cada propuesta debe evaluarse junto con la solvencia del deudor y la documentación disponible.
Esta información es general y no reemplaza la revisión de la factura, la operación comercial y las defensas posibles en un caso concreto. Para evaluar la vía de cobro que corresponda, Contáctanos.
Escrito por Abogado Gustavo Rivera V.